divendres, 5 d’octubre del 2007

Arp: cabezas dadaístas y concreciones orgánicas


La obra de Hans Arp es la esencia misma de la escultura biomórfica . Cómo ningún otro artista precedente ,Arp convirtió sus esculturas en metáforas del acto demiúrgico análogo a la naturaleza. Y como ningún otro artista, unió la esbelta forma estructural con la esencia pura del crecimiento orgánico. Para ello, recorrió toda la jerarquía evolutiva, desde el mineral a la flora, la fauna y el cuerpo humano, en un intento de probar la inexistencia de toda la jerarquía y que las mismas fuerzas rigen todas las cosas. Arp imaginó “el sueño cósmico de la unidad y de la transformación a partir de aspectos burlescos“(C.Giedion-Welcker). ”De un vellón del cielo nace una hoja. La hoja se convierte en un jarrón y aparece un enorme ombligo. El ombligo se convierte en un sol, una fuente inconmensurable, la fuente originaria del mundo”.

El artista de Estrasburgo inició su trayectoria como pintor inmerso en el expresionismo y en el grupo Der Blaue Reiter (Caballero Azul). En 1916, este joven, poeta y artísta se unió a los fundadores del dadaísmo de Zúrich, que se reunían en el Cabaret Voltaire. En aquella época, Arp serraba y cortaba sus primeros relieves policromos de contornos superpuestos realizados en madera : un alfabeto pictórico que extrae sus propias conclusiones de los montajes planos de Picasso con los jeroglíficos de mostachos, gorros de policía, tenedores, ombligos, espejos, huevos fritos, etc.,y cuya ocurrente yuxtaposición refleja el humor verbal de sus poemas. Durante los años veinte, su excéntrica concepción se centró en la creación de óvalos fluidos con formas amébicas y contornos ondulantes.
Arp subrayó en repetidas ocasiones el principio aleatorio que yace bajo estos primeros relieves en los que las formas parecen nadar en corrientes opuestas.
No obstante, para Arp la ley del azar no implicaba lo mismo que para Duchamp y su estrategia de la indiferencia o para los surrealistas y sus estrategias de percepción del Yo. Para Arp, más que de una escisión del diseño artístico, se trataba de una devoción total al inconsciente, al proceso anónimo, al “don de las musas ”o, en palabras de Novalis, “a la gracia de un ser superior” una especie de causa originaria que crea la “vida pura”. Tras ello, se oculta un concepto romántico del arte y del artista que en la obra de Arp pierde todo lo informe y vago y se “concretiza” en entidades firmemente contorneadas.

En 1929, Arp realizó esculturas redondeadas en mármol, yeso y bronce, a las que denominó “concreciones” y que deseaba instalar en modestas ubicaciones en bosques, montañas y paisajes rurales. En un principio, aproximadamente en la misma época que la de Giacometti creó sus juegos de mesa, Arp colocó formas más pequeñas a modo de esporas sobre un fruto más grande. A su vez, sus obras adquirieron formas más parecidas al torso y posteriormente desarrolló una sintaxis viva y uniforme de formas orgánicas condensadas e invertidas.
La densa calidad escultural de estas obras era tan diferente de las metamorfosis fragmentadas del surrealismo cómo de los órdenes geométricos que prevalecieron en la obra del grupo Abstracción-Création. A mediados de loes años treinta, Arp se distanció de ambos movimientos.
Que extraordinaria riqueza la de la simplificación.
Germinación, brote y florecimiento, crecimiento y difusión, endurecimiento, coagulación, curvatura, complejidad…La piedra inorgánica y el bronce pulido cobran vida gracias a una fuerza interior : su exterior vibra como una membrana pulsada por energías internas, jugos y ritmos, plena y redondeada. La vida es fruto o división celular, todo en el sentido de la biología vitalista que Arp volvió a exhibir como la devoción natural de un triunfo tardío. Con la llegada de la guerra, sus esculturas se erigen aún más, estirándose a modo de signos lacónicos que, nacidos de naturalezas muertas de frutas y piedras prosaicas, alcanzan los reinos animal y humano, A pesar de conservar su aspecto de crecimiento vegetal. Tras la guerra, su obra se carga de verticalidad suave. Las protuberancias parecen podadas con un cuchillo, sin que ello las desprovea de su fuerza vital. La base empieza a ocupar un papel vital en el ritmo estructural. En su obra de madurez, el aspecto semiótico se consolida en susu relieves recortados visibles desde todos los ángulos. El crecimiento forma parte de la imagen. ¿Se trata acaso de un resumen, de una estilización heráldica o tal vez de una esquematización de su obra vital?

Informació treta del llibre “Arte del siglo XX” Taschen. Edición de Ingo F. Walter.